miércoles, 5 de mayo de 2010

Reinstaurada la cuenta en Facebook

Ayer por la tarde intenté acceder, como cada día, a esta cuenta de Facebook para comprobar novedades y colgar un nuevo artículo, cuando como hemos podido comprobar todos y todas los que habitualmente utilizábamos este espacio para debatir y opinar en libertad sobre nuestro pueblo, me denegaron el acceso y eliminaron la citada cuenta.

Es muy probable que a ello se le deba una justificable razón (razón, que aún no se han dignado a facilitarme y es por ello, que exigiré explicaciones sobre tal decisión), y según cuales sean dichas explicaciones, entonces tomaré la decisión de corregir en los errores que han llevado a tal cierre, o bien exigiré el mismo trato para todos los participantes. Incluso para aquellos que han puesto las denuncias exigiendo el cierre. Y es ahí a donde quiero ir a parar.

Una vez reinstaurada la cuenta e invitados a los primeros amigos, uno de ellos me envía un correo con dos capturas de pantalla, una de ellas es la que podemos ver a continuación.
Se trata de un cargo de confianza del Ayuntamiento de San Martín de la Vega; del (ir)responsable de comunicación de nuestro consistorio y el mismo que tantas y tantas horas de su jornada laboral ha invertido en esta red social, especialmente en este perfil y en este blog.

Para los que no conozcan de qué va el asunto, les explico a continuación. Como si satisfecho estuviese, a los pocos minutos de reinstaurar esta cuenta, ese personaje (público) coloca de estado un marcador: 2-0.

Lo primero, y probablemente por la costumbre de verme dirigido en muchos de sus escritos, y especialmente insultos, me di yo mismo por aludido en referencia a ese marcador. Lo segundo, fueron las dudas de a qué se referiría. Pronto le vi la solución .

O bien hacía referencia sobre el cierre de otro foro de San Martín, sobre el cual fue el principal promotor de dicho cierre, así como a la eliminación de este perfil de Facebook (de ahí que sumen dos), o bien se refería a las noches que no ha pegado ojo debido a lo que en este blog y en este perfil se escribía, así como la repercusión que entre los vecinos causaban dichos escritos y debates.

Usando la lógica no tardé en comprobar que sin lugar a dudas el marcador se basa sobre lo primero, ya que si tuviera algo que ver con lo segundo, a ese 2 le tendría que haber sumado otro 2 (mínimo, es lo que creo).

Ahora es muy probable que algunos piensen cómo se yo que este personaje (público) ha sido el promotor de la eliminación de esta cuenta. Es muy fácil. Nadie como él (ni los que políticamente les rodea) está más interesado en que esto desaparezca, nadie a los minutos de comprobar que se había eliminado esta cuenta colocaría ese marcador, ni nadie lo eliminaría al día siguiente, probablemente siguiendo un «obedece y calla» a la que muchos estamos acostumbrados a visualizar en ese gobierno.

Al margen de este lamentable suceso, la situación puede tener un trasfondo más serio. En una democracia se ha de respetar las diferentes opiniones e ideas que se plasmen en público o en privado, de forma oral o escrita, siempre que ellas vayan acompañadas del respeto y la educación. Respeto y educación que en todos los escritos (tanto de los que aquí han participado, como míos) han primado por su presencia. De hecho, es esto lo que más molesta: que existan argumentos sobre los que se puedan lanzar críticas y opiniones, sin caer en el insulto, el desprecio o la descalificación.

Y sobre esta educación, pocos de los que han promovido el cierre, pueden dar lecciones. En el perfil de este personaje (público) existe un comentario de una persona  que califica de subespecie a los que no piensan como ellos (esta es la otra captura de pantalla). ¿Qué ha hecho al respecto? Nada. Es posible que reírle la gracia en privado. Otros en cambio, se han dedicado a despotricar personalmente contra otras personas, a la vez que pedían que rectificaran sobre informaciones publicadas en distintas páginas. ¿Ellos han rectificado? Ni de lejos.

Como ven, que el personal que trabaja para un gobierno y que en teoría también para un pueblo, se dedique a perseguir blogs, foros, redes sociales, por el hecho de que lo que ahí se escribe no concuerda con su pensamiento, de que lo sigue mucha más gente de lo que desearían, y porque pone en peligro sus votos, sus puestos y sus sueldos, es totalmente despreciable en un país democrático.

Pues bien, de nuevo este espacio está abierto a todos aquellos y aquellas que en él deseen participar, siempre desde el respeto, tal y como caracteriza a las personas civilizadas. Al menos yo, no voy a tolerar que nadie imponga la decisión de que no se pueda decir lo que molesta y preocupa al pueblo. Nadie me va a silenciar, y estoy seguro de que a muchos de los que aquí intervenían periódicamente, tampoco.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *