martes, 25 de junio de 2013

Más de una semana acampados frente al BBVA

Desde hace más de una semana,
Rocío Cortés y Sergio Moya permanecen acampados en una de las sucursales del
BBVA
de nuestro pueblo, pasando día y noche frente a la entidad bancaria, hasta
que ésta les dé una solución a su situación. Según ha publicado el diario Público, la pareja compró una casa en marzo
de 2006, y poco después, Rocío fue despedida de su trabajo como asistente en
una tienda. Tres años después, a principios de 2009 el joven perdió su empleo
como obrero de la construcción. Ahí comenzaron realmente los cuatro años largos
de lucha de esta pareja que trata de no perder su casa pero que tampoco puede
hacer frente al pago de su hipoteca.

Su casa se subastó en noviembre
de 2011 y en enero de 2013 se recibió un primer aviso de desalojo, que
finalmente fue detenido.
Cortés y Moya, que tienen dos hijas de 5 y 9 años de
edad, hicieron entonces una petición a su banco, el BBVA, para que les
perdonara la deuda entregando la vivienda. La entidad no accedió y les exigió
un pago de 40.000 euros.
Al no llegar a ningún acuerdo, la pareja ha decidido
llevar su protesta a las puertas de la sucursal del banco en el municipio
madrileño y acampar con una pancarta que dice «No es una crisis, es una
estafa, detener los desalojos
«.

En declaraciones a ZIGZAG, la
hermana de Sergio Moya, Marta, ha afirmado que «por la mañana nos reunimos
una media de 20 personas, desayunamos, comemos y cenamos frente a la puerta de
la sucursal. Por la noche ha ido aumentado el número de personas que se quedan
a dormir
«. Los acampados comenzaron instalando sus sacos y esterillas
dentro del cajero de la sucursal, pero desde hace días el director recibió
instrucciones de cerrar el cajero, por lo que actualmente duermen en la calle.

La última oferta ofrecida por el
banco ha sido concederles un crédito al 0% para anular el interés de la
hipoteca. Así, Rocío y Sergio pagarían 148 euros al mes durante más de veinte
años para anular los intereses de la deuda hipotecaria, de una vivienda que
seguiría siendo del banco. Además, la familia tendría que pagar el alquiler
social, en torno a los 390 euros. Sin embargo, el banco no parece que vaya a
ceder ya que consideran que los ingresos percibidos por la pareja,
cerca de los
1.700 euros entre el sueldo de Sergio y la ayuda (a punto de finalizar) de
Rocío, es una cantidad «más que suficiente» para que vivan, paguen el
alquiler y se hagan responsables de la deuda aunque la vivienda «jamás
vuelva a ser suya», según afirma Marta.

En la página de Facebook se han
producido distintas reacciones frente a este hecho. Por ejemplo, David declara
que «no sé cómo no estamos todos ahí. Nuestro apoyo» y Yolanda opina
que «tod@s somos o podemos ser Rocío Cortés y Sergio Moya«. Por otro
lado, también hay voces críticas con esta actuación, como la de Lorena, que
según afirma «si no tienen para pagar que no se metan a una hipoteca tan
grande, lo que no pueden hacer es deber dinero al banco porque todo el mundo
haríamos lo mismo, pedir y luego deber, hay que pensar en un futuro antes de
pedir una hipoteca a un banco las consecuencias que trae
» o Bea, quien les
manda su apoyo pero afirma que «conozco el caso de gente cercana, que se
endeudaron en hipotecas muy por encima de sus posibilidades, y ahora se echan
las manos a la cabeza
«.

¿Cuál es tu opinión? No son las únicas reacciones.
Continuaremos hablando de este tema.

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